Analisis Critico: “Moral Social y Moral Sexual”, por Eladio Arroyo Cruzado

Analisis Critico:

1. Título del Artículo: “Moral Social y Moral Sexual”

2. Autor: Calvez Jean-Yves

3. Año: 1993

4. Relat Revista Electrónica Latinoamericana De Teología

5. Volumen 29, Número 379

6. ¿Cuál es la relación entre el artículo y la Dignidad del Ser Humano?

En este artículo el autor intenta que el ser humano reflexione y trate de comprender que tanto la moral social como la moral sexual no se pueden separar del ser humano. Es bien importante establecer que el ser humano es social por naturaleza. Desde que el ser humano nace necesita asociarse con otros. La Dignidad del Ser Humano, esta compuesta del entorno social, parte fundamental en el desarrollo del ser humano. Se compone  de los diversos problemas que rodean al ser humano, de los valores y actitudes cristianas. Podemos concluir que la moral sexual y la moral social forman gran parte de lo que compone la Dignidad del Ser Humano.

7. ¿Cuáles son las fuentes principales que utiliza el autor?

El autor hace mención a varios documentos importantes de la Iglesia Católica y a varias Encíclicas como fuentes principales, estas son las siguientes: 1. Instrucción de la Congregación para la Doctrina de la Fe de 1986 sobre “Libertad Cristiana y Liberación” 2. Octogesima adveniens, la carta de Pablo VI en el octogésimo aniversario de la Rerum novarum, 3. Juan Pablo II en su Encíclica Sollicitudo rei socialis (1987), 4. Justicia Económica para todos”, (Episcopados Nacionales, 1986) 5. Donum vitae (1987) 6.  Familiaris consortio (Juan Pablo II, 1981). De igual forma hace mención a otros documentos que toma el autor como referencia para el siguiente artículo.

8. ¿Cuál es el marco de referencia o perspectiva teológica del autor?

Al leer el artículo podemos interpretar que el autor es católico conservador, pero a la misma vez suena en un tono liberal, esto es así ya que en ocasiones logra expresar lo que piensa acerca del tema sobre la moral social y la moral sexual pero basándose a lo que expresan las Encíclicas y otros documentos oficiales de la Iglesia Católica.

9. ¿Cuál es la posición principal del autor?

Al leer el primer párrafo de este artículo podemos indicar que la posición principal del autor está fundamentada en lo siguiente: El autor indica que la moral social y la moral sexual son dos sectores importantes de la moral. El autor indica que estos dos tipos de moral están próximas una de la otra, pues lo sexual constituye la primera dimensión de lo social. Uno tiene toda la impresión de que la Iglesia Católica tiene una manera de hablar diferente de lo social y de lo sexual. De lo social habla matizadamente, de lo sexual habla de una manera más abrupta. En el primer caso, distingue en el juicio moral varios niveles, sin confundirlos. La autoridad no se pronuncia a todos estos niveles con la misma fuerza. En el ámbito de la moral sexual, la Iglesia no distingue los mismos niveles y el lenguaje adoptado es, sobre todo, el de las normas, el de lícito e ilícito, términos que apenas aparecen en los enunciados de la moral social. Esta diferencia es a menudo motivo de sorpresas. El autor indica que esto lo ha experimentado en cursos y conferencias sobre el tema. La pregunta surge indefectiblemente: ¿no es distinta la manera como la Iglesia enfoca la moral en materia de vida sexual?

10. Haga un resumen breve de los planteamientos del autor.

El autor hace mención de cómo la Iglesia aborda la moral social indicando el reciente Catecismo de la Iglesia Católica. El autor afirma a propósito de la moral social: “La Doctrina Social de la Iglesia propone principios de reflexión, extrae criterios de juicio, da orientaciones para la acción”. La frontera entre estos tres términos no es fácil de trazar con exactitud. En todo caso, se expresa claramente la voluntad de una gradación: principios, criterios y orientaciones no se sitúan al mismo nivel. Añadamos que esta distinción es corriente, por lo menos desde hace algún tiempo, en la doctrina oficial de la Iglesia. Esto se encuentra en la Instrucción de la Congregación para la Doctrina de la Fe de 1986 sobre “Libertad Cristiana y Liberación”, al comienzo del capítulo titulado “La Doctrina Social de la Iglesia: por una praxis cristiana de liberación”, y en la Octogesima adveniens, la carta de Pablo VI en el octogésimo aniversario de la Rerum novarum, se emplean los mismos términos. La intención del autor es señalar que la moral social católica es adaptable, que se ha de adaptar y que en ellos intervienen, a niveles distintos, una pluralidad de elementos. La Iglesia puede “guiar”, cada uno por su parte, a de “responder”, sirviéndose de lo que recibe la Iglesia y, al mismo tiempo, de otras luces más permanentes como la (“reflexión racional”), o más contingentes (“aportación de las ciencias humanas”). Una precisión más importante, si cabe: la autoridad en la Iglesia no pretende pronunciarse sobre el último detalle o imponer la última decisión; incluso pretende mantenerse mucho más acá, dejando la aplicación al juicio de cada creyente, antes de remitirse también a su acción. Sollicitudo rei socialis, por ej., es una Encíclica sobre el desarrollo. Pues bien, “la Iglesia dice Juan Pablo II no propone en esta materia sistemas o programas económicos o políticos”. Con esto asume el Papa declaraciones del Concilio Vaticano II. Y también en la Centesimus annus descarta la posibilidad de proponer “modelos” concretos. El autor indica hasta aquí que el estilo y el método característicos de la Doctrina de la Iglesia sobre moral social. La Iglesia no habla así de ética sexual. En la Instrucción Donum vitae(1987) de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de la fecundación artificial heteróloga, o sea, con un donante distinto de uno de los esposos, se dice que es “contraria a la unidad del matrimonio, a la dignidad de los esposos, a la vocación propia de los padres y al derecho del niño a ser concebido y a nacer en el matrimonio y por el matrimonio”. Estas razones conducen a un juicio moral negativo: “son moralmente ilícitas la fecundación de una mujer casada por el esperma de un donante distinto del marido y la fecundación por el esperma del marido de un óvulo que no provenga de su esposa”. Más adelante: “La fecundación artificial homóloga (esta vez entre esposos) no está afectada de toda la negatividad ética que se encuentra en la procreación extra – conyugal”. Esto podría parecer una apertura a una gradación. “No obstante se añade la fecundación homóloga in vitro es en sí misma ilícita y contraria a la dignidad de la procreación y de la unión conyugal”. Y advierte: “La enseñanza del magisterio sobre este tema no es solamente expresión de circunstancias históricas particulares”. La cláusula “no es solamente” podría hacer suponer que circunstancias históricas particulares determinan algo, por lo menos, del juicio moral. Pero no parece éste el caso, al menos en este texto, en el que no se trata sino de acciones lícitas e ilícitas, sin posición intermedia. Si un medio técnico facilita “el acto natural”, es lícito. “Cuando, por el contrario, la intervención sustituye al acto conyugal, es moralmente ilícito”. Otra fórmula del mismo estilo (a la que no cabe negar todo el valor): “El médico está al servicio de las personas y de la procreación humana: no tiene el poder de disponer de ellas ni de decidir sobre ellas”. Parece y el contexto lo confirma que lo que se quiere decir es que no hay lugar para ninguna decisión moral de quienquiera que sea en la materia en cuestión, por estar ya determinada (decidida de antemano). En todo caso, el estilo es rigurosamente objetivo, normativo. Durante el artículo el autor hace mención a tres hipótesis que son de suma importancia mencionarlas: la primera hipótesis explica que las cuestiones de moral sexual se exigiría un rigor especial y un tratamiento unívoco; en cambio, hay que distinguir principios generales por un lado, simples recomendaciones por otro y adoptar un género menos cierto cuando se trata de problemas como el trabajo, el salario, la participación en las empresas, la organización económica en general. La segunda hipótesis indica que la diferencia se explicaría así: para cada cual, nada está más próximo de uno mismo que su cuerpo, nada es verdaderamente tan él. Nada es, pues, más decisivo que el encuentro de los cuerpos: mayor proximidad no existe. Se trata de encuentro entre las personas directamente, sin mediación (el cuerpo es de la persona en el sentido más propio). El encuentro de los cuerpos es una donación muy personal, aunque se pueda banalizar y abusar de él (pero nunca impunemente). En la tercera hipótesis el autor indica que en moral social, entre los principios y su aplicación habría una distancia que no existe en moral sexual. Pero no puede negarse que muchas circunstancias de la vida sexual cambian: han cambiado mucho, por ej., en los treinta últimos años. La pregunta sobre la manera de aplicar los principios se ha planteado de una forma distinta y, lo que es más importante, con una diversidad real, según las situaciones. En ciertos pasajes de los documentos de la Iglesia sobre la ética sexual se acepta el cambio de situaciones. Y se señala su impacto a nivel “pastoral”, como hemos visto antes a propósito de la masturbación. Otro ejemplo: “En la acción pastoral, a los homosexuales se les ha de acoger con comprensión y se les ha de ayudar”. En el propio ámbito social, el uso que de estas distinciones hace el Papa y diversos episcopados es relativamente nuevo. Estas distinciones han alcanzado recientemente una formulación explícita. Muchas determinaciones tenían en otro tiempo una dureza mayor. El cambio es debido, en gran parte, a que se han tenido más en cuenta la reflexión de los miembros de la Iglesia implicados en las situaciones en cuestión. El recurso a estas distinciones ha contribuido indiscutiblemente a que muchas personas acojan mejor los enunciados de la moral social de la Iglesia. Estas personas reciben trato mejor, de parte de la Iglesia, principios de reflexión, criterios y orientaciones, cuanto que les queda bastante abierto el campo de aplicación en el contexto de situaciones particulares, que ellas deben captar por sí mismas. ¿No cabe esperar que, sin renunciar a los principios, los enunciados de moral sexual se formulen en un estilo parecido y así puedan también un día disfrutar de idéntica acogida? Esto acaso requiera una gran dosis de reflexión. Pero, si apostamos fuerte, valdrá la pena.

11. ¿Cuáles son las fortalezas del artículo?

Encuentro que este artículo es de suma importancia entenderlo y analizarlo ya que habla de un término casi olvidado, “moral”, en este caso haciendo mención a la moral social y moral sexual. Entre las fortalezas del articulo se puede mencionar como el autor explica cada término y como compara un término con el otro.  El autor explica cada término y nos hace ver como cada uno es una parte fundamental del ser humano. Otra fortaleza del articulo es que el autor fundamenta su escrito con escritos como los de el Papa Juan Pablo II, Pablo VI, hace mención a varias Encíclicas y a la Congregación de la Doctrina de la Fe.

12. ¿Cuáles son las debilidades del artículo?

El autor fundamentó muy bien lo expresado en el siguiente artículo. No encuentro alguna debilidad significante, aunque si tengo que hacer mención de que el autor al ser un católico conservador y en ocasiones liberal solo se mantuvo en la posición de señalar lo que en otros escritos explicaban los términos moral social y moral sexual y no quiso ser libre en explicar más a fondo su opinión en cuanto a la definición de estos conceptos. Entiendo que el autor tenía la oportunidad de diferir de la opinión que tiene la Iglesia en cuanto a la moral sexual y social y no mantenerse solo en la opinión que tiene la Iglesia sobre dichos conceptos.

13. ¿El autor logró convencerte de su tesis o no y porqué?

Puedo decir que el autor con su trabajo pudo aclarar un poco más el concepto de la moral social y moral sexual que yo como ser humano social tenia. Al ser un profesional que trabajo con la conducta humana, valores, ética y soy una persona que siempre mis padres me han enseñado la importancia de la moral, tenía bastante claro y conocía bastante bien los conceptos, aunque no del todo desde el punto de la Iglesia Católica. Como expresé anteriormente el autor no me convenció sino que aclaro un concepto ya conocido.

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