CONSTRUIR EL BIEN COMUN Y TRABAJAR POR LA PAZ Y LA JUSTICIA

CIUDAD DEL VATICANO, 3 MAY 2008 (VIS).-El Papa recibió hoy a los participantes en la asamblea plenaria de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, que están reflexionando sobre el tema: “Perseguir el bien común: cómo pueden trabajar juntas la solidaridad y la subsidiariedad”.

El Santo Padre afirmó que el centro de la cuestión que están tratando en el encuentro es “cómo pueden trabajar juntas la solidaridad y la subsidiariedad en la consecución del bien común, de modo que no solo respete la dignidad humana sino que permita también su desarrollo”.

“La solidaridad -dijo- se refiere a la virtud que permite a la familia humana compartir plenamente el tesoro de bienes espirituales y materiales y la subsidiariedad es la coordinación de las actividades de la sociedad que sostienen la vida interna de las comunidades locales”.

Las interrelaciones entre los cuatro principios fundamentales de la doctrina social católica: la dignidad humana, el bien común, la subsidiariedad y la solidaridad, “se pueden esbozar en un primer momento -subrayó- si se sitúa la dignidad de la persona en el punto de intersección de dos ejes: uno horizontal, que representa la “solidaridad” y la “subsidiariedad” y otro vertical que representa el “bien común”. Esto crea un campo en el que podemos trazar los diferentes puntos de la doctrina social católica, que forman el bien común”.

Tras poner de relieve que los principios de solidaridad y subsidiariedad “tienen la capacidad de situar a los hombres y a las mujeres en el camino que conduce al descubrimiento de su destino definitivo, sobrenatural”, Benedicto XVI señaló que “la responsabilidad de los cristianos de trabajar por la paz y la justicia, su compromiso irrevocable de construir el bien común, son inseparables de su misión de proclamar el don de la vida eterna, a la que Dios ha llamado a todos los hombres y mujeres”.

El Papa aseguró a los participantes en la plenaria que sus reflexiones “supondrán un servicio a todas las personas de buena voluntad y al mismo tiempo inspirarán a los cristianos a cumplir con mayor prontitud su obligación de mejorar la solidaridad con sus ciudadanos y entre ellos, y a actuar según el principio de subsidiariedad, promoviendo la vida familiar, las asociaciones de voluntariado, la iniciativa privada y el orden público que facilite el correcto funcionamiento de las comunidades fundamentales de la sociedad”.

“Cuando los responsables del bien común respetan el natural deseo humano de autogobierno basado en la subsidiariedad, dejan espacio a la responsabilidad y a la iniciativa del individuo, y lo que es más importante, dejan espacio al amor, que siempre es “el camino más excelente”.

El Santo Padre concluyó alentando a los miembros de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales a “estudiar las dimensiones “vertical” y “horizontal” de la solidaridad y subsidiariedad. De esta manera, seréis capaces de proponer modos más eficaces para resolver los distintos problemas que afligen a la humanidad en el alba del tercer milenio, testimoniando también la primacía del amor, que trasciende y realiza la justicia y orienta a la humanidad a la vida auténtica de Dios”.

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