Critique de: ¨El embrión humano: Destinatario del Amor de Dios,¨por Natividad Figueroa

Titulo del articulo: ¨El embrión humano: Destinatario del Amor de Dios¨

Autor: Juan Aristondo Saracibar

Año: 2004

Titulo de la revista: Moralia

Volumen y número: 27

Relación entre el artículo y el titulo del mismo:

El artículo trata sobre si el embrión humano es destinatario del amor de Dios y en relación a esta posición la iglesia Católica es la entidad religiosa que más ha respetado este derecho desde el primer instante de su existencia. La justificación de esa exigencia está relacionada en que el embrión es persona con todos sus derechos, pero debido a que el término persona es muy filosófico, y muy abierto a diversas opciones pudiera estar sujeto a incertidumbres y ambigüedades la iglesia prefiere dejar esa discusión y basarse solo en el respeto que se le debe tener a el embrión humano. La iglesia siempre ha enseñado que al fruto de la generación desde el principio de su existencia se le debe garantizar el respeto incondicional que moralmente se le debe en su totalidad. Por eso en la iglesia se han realizado varios intentos por clasificar el embrión humano como persona. Lograr que se acepte esta distinción es importante porque de esto depende la respuesta a la pregunta por el reconocimiento del embrión como persona. Una de las preguntas que siempre han sido formulada es ¿Por el momento que Dios formó al hombre y le infundía el Alma ?, tenia que estar formado completamente el cuerpo para asumirla . Es luego que la biología ha permitido saber en que momento en el desarrollo se dan inicio características propias de una persona como es la fecundación, la anidación, el inicio de los órganos reproductivos.

Fuentes principales:

Entre las fuentes bibliográficas que utiliza el autor se pueden mencionar, documentos magisteriales como es la Declaración sobre el aborto procurado, la Instrucción sobre la vida humana naciente y la Dignidad de la procreación, la Encíclica de Juan Pablo II El Evangelio de la Vida ”.

Marco de referencia:

El marco de referencia que utiliza el autor para justificar su artículo se basa en argumentaciones provenientes de distintos conceptos, como los presentados por el pensador Boecio, asumida por Santo Tomas de Aquino, la llegada de planteamientos filosóficos y teológicos, descubrimientos científicos. También se utiliza como marco de referencia los planteamientos del teólogo redentorista William Bueche. Entendemos que es conservador católico.

Posición del autor:

La posición del autor sobre este tema es de estar de acuerdo que el embrión humano es destinatario del amor de Dios desde antes de ser concebido, pero que siempre ha surgido el debate si durante la fecundación a este embrión se le puede considerar una persona o un ser humano. La justificación de esa exigencia de respeto esta relacionada con las características del embrión. Es o no persona con todos sus derechos. Pero la iglesia en lo que insiste es en el respeto que se debe tener hacia el embrión porque no desea entrar en la polémica del concepto persona según el punto filosófico. El autor expone que según su punto de vista el inicio de la generación cristiana de un ser humano no es un hecho meramente biológico el cual tendrá su importancia pero no será el punto fundamental a considerar, sino una actitud humana y cristiana de una pareja que responsablemente decide cooperar al plan de salvación de Dios con su capacidad co-creadora.

Resumen breve:

Entre los planteamientos en tema de discusión del articulo se encuentra el presentado por la profesora de Teología Moral en la Universidad de Notre Dame (Indiana, Estados Unidos de América), Leslie C. Griffin, donde expresa que una vida personal en el momento de la fecundación jamás puede tener prioridad sobre otra vida puesta en peligro por este embrión. Las interrogantes son decisivas a la hora de justificar las opciones morales sobre el uso adecuado de técnicas con embriones que aun no han cumplido sus 14 días de anidación en el útero. Por ejemplo, técnicas de reproducción artificial, procesos de clonación, y otros tipos de experimentaciones.

También es relevante clarificar si el embrión es una persona a la hora de utilizar métodos que podrían ser abortivos Todas estas preguntas y debates sobre el embrión persona han surgidos en la teología Pre-Vaticana.

Otras perspectivas en relación a este tema son los descubrimientos científicos, según afirma Günter Virt , hace falta preguntarse primero por la persona humana en su estado normal, para entonces valorar esas primeras manifestaciones de lo humano.

El teólogo redentorista William Bueche insiste que los planteamientos morales, los de la responsabilidad individual y colectiva van por encima de los pensamientos ontológicos. Se entiende por esto que si el ser humano una vez desarrollado se manifiesta de tal manera por lo tanto su primer desarrollo no puede ser de otro tipo. Por lo tanto tiene que ser respetado como ser humano desde un principio.

Otros manifiestan que desde un principio se deben encontrar motivos para atribuirle personalidad al embrión porque de otra forma luego no se encontraran motivos suficientes.

Otro punto es el presentado por Salvatore Privitera, profesora de teología moral y el de Dianne N. Irving, profesora de la escuela de teología de Washington donde exponen que se tendría que pensar en una definición que no este unida lo personal de lo humano porque solamente en el ámbito conceptual se puede considerar por un lado lo humano, y por otro lado lo personal.

Edouard Pousset, opina que un cigoto no puede ser considerado como una persona porque no esta capacitado para ejercer una función social con sus deberes y derechos. A pesar de reconocer que el cigoto es humano pero que todavía no a alcanzado su plenitud., pero que es humano por su origen,, expresada en el momento de la fecundación y por su destino primero y ultimo , en cuanto a ser hijo de Dios. Y que no se puede dejar para luego el tomar una decisión sobre un ser que quizás en un futuro se manifieste como una persona pero que en estos momentos merece toda nuestra atención y que mas allá de definir si el embrión es o no es persona la cuestión esta en reconocer unas características en ese ser que no corresponden a las nuestras. Pero el no tener esas características en ningún momento esto prueba que ese embrión no sea una persona.

El autor hace referencia a unas definiciones que presenta William Bueche donde este manifiesta que debemos valorar el significado que tiene el embrión para nosotros. Según lo expresado existe un significado personal de todo aquello que tiene importancia para la persona, que también está el significado transpersonal el cual representa algo de valor y aprecio que se reconoce socialmente y el significado trascendente el cual supera lo personal y colectivo para entrar en lo espiritual, el campo de la fe y las creencias. Y que es esa falta de significado trascendental en lo que nos rodea que no ha permitido que el embrión se vea con personalidad.

Explica el autor en su artículo que cristo también paso por el proceso de ser cigoto y embrión antes de ser una persona adulta y que esto es parte del proceso y que por lo tanto se debe exigir respeto incondicional a este embrión. Y que esta manera de pensar nace del pensamiento teológico donde se integra al embrión humano como un “prójimo” y un “prójimo necesitado”. Según el artículo los pensamientos teológicos son, el amor de Dios, el proyecto de Cristo, la centralidad del ser humano en el proceso de salvación, la atención preferencial por el pobre, la construcción progresiva de lo humano y la evolución de una relación amorosa con un Dios creador que crea como don y que mantiene en la existencia con su providencia. Es necesario clarificar que también existen otros pensamientos y argumentos biológicos para la caracterización de lo “personal”. Pero que para la teología es importante presentar un conjunto coherente de criterios sobre la vida humana desde el principio hasta su final y que en todos los procesos de la vida se deben integrar los criterios de la humanización y de la dignidad. Además que toda persona debe de ser vista como algo más que un cuerpo humano físicamente vivo.

Según el autor desde los tiempos medievales cuando se presentaban discusiones sobre la infusión del alma, los teólogos querían buscar que existiera una clarificación sobre el ser humano como destinatario de la “alianza divina, del alma”, o de la “acogida amorosa de nuestro Dios revelado en Cristo”. Esto quería decir que ser persona humana significa afirmar la capacidad espiritual / mental del ser humano. Significa participar como criatura del espíritu de Dios y es por ello necesario que sea dado por Dios. De ahí la importancia que la teología ha dado a la infusión del alma y al ser humano como destinatario de la alianza del Dios del Amor, alianza definitiva, que alcanza la “realidad” o la “plenitud” mas allá de la muerte. Es por eso que la perspectiva teológica empieza por la alianza de Dios con su gente, con su pueblo, y con cada uno de los miembros, hombres y mujeres, a los que ha querido salvar formando un pueblo digno. Pero esta perspectiva cristiana debe centrarse en el ser humano, en cuanto que este es ‘hijo/hija querida/querida por Dios”.y que toda opción cristiana que afecte al ser humano debe tener presente el centro neurálgico de la predicación de Cristo: el Reino escatológico o sea la parte de la teología que estudia como será la “pascua de la creación”, la plenitud del ser humano, hombre y mujer, y de todo cuanto existe en el “momento a-temporal”, clásicamente conocido como “eternidad”, en que Cristo a quien confesamos como salvador universal, manifestará en plenitud esa salvación. Y que no se debe de olvidar que la persona humana no alcanza esa plenitud en este mundo tal y como nosotros lo conocemos, sino en el reino escatológico, pero eso no quiere decir que tengamos que desentendernos del “aquí” y “ahora”, de la promoción de la dignidad humana entre nosotros, en “este mundo” el cual es el inicio del reino escatológico. Que el mundo que conocemos va encaminado hacia el mundo escatológico al igual que la persona también va evolucionando hacia la persona en plenitud, en la que la salvación de Cristo se ha manifestado en plenitud. Ante esta perspectiva porque debemos conformarnos con una caracterización de ‘persona” como “estado” en el que se entra en un momento determinado o sea un “proceso” progresivo un camino por el cual se va avanzando.

Otros teólogos más modernos han manifestado que para llegar a ese ideal de “persona” no basta la fecundación ni un momento determinado del proceso fisiológico de la generación. Que cuando se habla de persona humana en plenitud debe incluir una relación previa de los padres, un contexto familiar y que los responsables que se proponen crear una nueva generación deben verlo cómo una cooperación con la creación divina, aceptando a esa criatura como un don participando de las características que Dios tiene cuando crea, como por ejemplo: unidad, conciencia, gratuidad, libertad, y providencia. Por lo tanto la “persona humana” de la concepción cristiana tiene su inicio en la interrelación de otras “personas” que manifiestan responsablemente su colaboración activa con el plan salvador de Dios. Desde esta perspectiva se puede decir que la fecundación representa el origen orgánico de una entidad que con la anidación podrá ser un individuo y que poco a poco alcanzará capacidad afectiva, racional, y que en sucesivos pasos del proceso de generación podrá ser progresivamente descubierta y reconocida por las demás “personas”. Es ese momento de “concepción” el que parece ser el primero de la manifestación de esa capacidad co-creadora.de los padres puesta en práctica, aunque ese primer fruto no sea considerado un individuo ni organismo definido. Todo lo relacionado a ese fruto será una serie de pasos progresivos lo mismo que el surgimiento de los órganos. No es necesario una individuación para clarificar el momento inicial de lo personal. Lo personal se ha de iniciar en el producto de esa interrelación “personal” que no es un momento sino un proceso, que va encaminado hacia la consecución de lo “humano en camino” y lo “humano en plenitud’. Tras el inicio de la vida orgánica, la “persona” comenzará su vida relacional; el intercambio como sujeto y su relación con el otro. La anidación forma la primera etapa de comunicación con su madre. Es a través de esta comunicación simbólica que la persona se actualizará. Luego en las distintas etapas de la vida, infancia, edad adulta, ancianidad, ese ser va desarrollando su vida humana; y luego con la muerte pasará al estado de plenitud de lo humano; un estado que no se conoce nada pero a través de la Revelación se nos a ofrecido un”cielo nuevo y tierra nueva’, donde “todos vivirán con Cristo”.

Fortalezas del Artículo

En las fortalezas que presenta el articulo se encuentran por si mismos, los conceptos de dignidad, respeto, existencia, vida humana, derechos, bien común, solidaridad, libertad, principios morales, responsabilidad, autodeterminación económica o afectiva. Conceptos importantes para ser analizados y darle el valor que se merecen en la vida de cada persona.

Sin embargo otros pudieran estar en desacuerdo con lo presentado en el artículo en relación ha este tema. Por ejemplo la iglesia presenta que “ El ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción y, por eso, a partir de ese mismo momento se le deben reconocer los derechos de la persona, principalmente el derecho inviolable de todo ser humano inocente a la vida’. Otros sectores tiene su propia opinión y pueden estar en encontraste con lo expuesto y las creencias religiosas; o por la sociedad. Estos opinan que si hubiera que poner en la balanza el derecho a ser respetado un ser cuya caracterización como persona es dudosa como es el embrión; frente a otro ser cuya condición como persona es evidente además de ser conocida de modo afectivo, esto no conllevaría la misma responsabilidad. Sobre este particular la profesora Leslie C. Griffin expone, cuando critica el hecho de que la “mera probabilidad” de encontrarnos ante una vida humana personal en el momento de la fecundación, si esta, ha de tener prioridad frente a la “evidencia” de otra vida puesta en peligro por el embrión, otra persona cuya existencia nos resulta evidente y cercana. Por ejemplo se menciona en las dificultades que ofrece el respeto a la vida de un feto en el caso de una relación extramatrimonial, o en el seno de una familia con graves dificultades económicas. También para algunos miembros de la sociedad el modo de promover nuestra humanidad le seria mas fácil la falta de respeto hacia un ser desconocido, cuya existencia como persona es algo dudosa como lo es el embrión frente a otra persona que ya conoces y tienes una relación afectiva con ella.

Debilidades del artículo:

En las debilidades del artículo podemos mencionar el no explicar con mayor claridad las referencias que hace a los documentos que se han publicado en relación a este tema tan trascendental en la vida de cada persona como es el derecho a decidir sobre la vida de otro ser. Se pretende abarcar demasiados conceptos, cuando de este tema todavía se desconoce la profundidad de su alcance. Una pregunta que deberíamos hacernos es,

¿qué es el embrión? ó ¿ que representa para nosotros?. Primeramente nuestra opción moral no puede depender únicamente de datos biológicos para contestarla ya que no podemos olvidar que la determinación de la vida responde a un concepto filosófico no verificable empíricamente. Toda persona humana ha de ser vista como algo más que un cuerpo humano físicamente vivo, ya sea recién nacida, en estado terminal, o en estado fetal. A través de la fe cristiana no descubrimos al prójimo hasta tanto no nos acercamos a ese prójimo necesitado, y luego de acercarnos es que descubrimos después a la persona. Por lo tanto en los primeros estadios de la generación no podemos distinguirlo del cuerpo de la madre, pero es ya “otro cuerpo”. Posiblemente este no pueda ser demostrado porque faltan características a la definición de su identidad. Pero eso no quita que pueda ser valorado en su dignidad, porque es importante para mí y merece todo nuestro respeto.Es necesario reconocer que el embrión es una parte con entidad propia en la evolución humana, en la generación de lo humano y en el aprecio a la vida humana al cual todos tenemos derechos la cual será real en la medida en que sea la del embrión.

Opinión y conclusión:

Podemos concluir que el tema de si el embrión humano es destinatario del amor de Dios es de por si muy interesante. A través del aprecio por el prójimo, por los demás, por uno mismo es que se va descubriendo y desarrollando la persona humana. El embrión es una de las etapas más importante en el proceso de la vida y de ser persona, y tiene que ser respetado. A través de las diferentes etapas se va desarrollando lo personal lo cual es un proceso en cada ser humano para desarrollarse como persona humana la cual va en camino hacia la plenitud. Este desarrollo como persona es algo que se va consiguiendo a lo largo de la vida. Esto incluye la conciencia divina, la cual es un don de Dios, nuestra propia conciencia, y de la conciencia de los demás. También desde la colaboración libre y responsable de los padres con quienes nos relacionamos, con una mayor o menor influencia y con sus consecuencias. Desde el proceso de concebir que no se limita solamente a lo biológico sino que envuelve todo el desarrollo de ser persona humana la cual alcanzará su plenitud en la vida verdadera en el Reino de Dios, gracias al plan liberador del Dios del Amor revelado en Cristo nuestro salvador.

El reconocer que el embrión es o no “persona” tiene que ser profundizada porque actualmente se depende de los datos que dice la ciencia en relación a lo biológico la cual no ofrece una respuesta clara con la visión de que el ser humano esta bajo la mirada amorosa de Dios el cual debe ser respetado como ser humano y tratado como persona desde el instante de su concepción. Y si profundizáramos un poco mas tendríamos que concluir que ese respeto debe estar presente mucho antes de ser concebido, sino desde el momento inicial de la preparación para ser concebido. Debe ser concebido porque se desea que ese ser persona que va estar con nosotros estará lleno de amor, y será respetado en su dignidad como ser humano.

Una respuesta to “Critique de: ¨El embrión humano: Destinatario del Amor de Dios,¨por Natividad Figueroa”

  1. neilmcq Says:

    Una vez que se admite que el embrion no es persona hasta más luego en su desarrollo, no existe otro momento donde se puede demonstrar que ya es una persona. Luego existe el problema de determinar quien decide cuando existe una persona. Los Tribunales han mostrado a través de la historia que no no competentes porque han negado grupos como los indiginos y negros su naturaleza como personas. Una vez que acepta el embrion no es persona, no hay un momento indicado por un cambio radical tan contudente como la fertilizacón realziado por los mismos padres donde occure un cambio ontológico del ente.

    P. Nel

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