Critique de, “La vida consagrada como protagonista de la caridad,” Por Rosalina Zeda Domenech

La vida consagrada como protagonista de la caridad

 

Rosalina Zeda Domenech


Titulo:                                      La vida consagrada como protagonista de la caridad

Autor:                                      Germán Sánchez Griese

Año:                                         2006

Título de la revista:                  Ecclesia

Volumen y número:                 XX  Núm. 3

     El ensayo, La vida consagrada como protagonista de la caridad, se relaciona con la dignidad humana porque nos presenta el tema del ejercicio de la caridad como centro del que vive para servir a Dios como Él nos sirve a nosotros.  El ser humano  merece ser amado.  La caridad  es el ejercicio del amor de Dios y este amor dignifica al que lo recibe.  Cuando se practica la caridad, las personas que viven en condiciones deplorables reciben beneficios que los llevan a  sentirse dignos.    

     El autor de este artículo, Germán Sánchez Griese,  nació el 22 de abril de 1960 en la Ciudad de México, es miembro consagrado del Movimiento Regnum Christi y ha colaborado en la fundación y consolidación de diversos apostolados educativos y de formación continua. Actualmente trabaja como coordinador del Instituto Superior de Ciencias Religiosas, en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum de Roma.  Su formación en la fe católica le sirve como marco de referencia para el desarrollo de este ensayo.

     Para elaborar y dar validez a sus ideas en torno a la vida consagrada como protagonista de la caridad, Sánchez (2006) utiliza varias  fuentes de reconocido prestigio.  Entre estas se destacan la primera encíclica de Benedicto XVI y diferentes  textos bíblicos, especialmente algunos de los evangelios.

     Ante el tema de la caridad el autor expone que la vida consagrada puede ser considerada como un protagonista de la caridad, sin menospreciar los otros estados de vida.  El autor explica que  los responsables de ejercer la caridad deben en este ejercicio dejarse guiar por la fe, trabajar con la Iglesia, alimentar su caridad en el encuentro con Cristo, realizar este servicio con humildad y mantener en todos los actos de caridad un contacto vivo con Cristo.  A través de la oración, los hombres y mujeres consagrados son las que mejor pueden llevar a cabo este cometido.

     Resumiendo las ideas presentadas por Sánchez (2006) en este artículo,  se puede concluir que él define la caridad como el acto de expresar el amor a Dios a través del amor al prójimo.  Ésta virtud posee un carácter sobrenatural, un carácter de inmediatez  y  uno de gratitud de su ejercicio.  El carácter sobrenatural  se refiere al objetivo que se persigue en toda actividad de caridad cristiana.  O sea, la caridad es producto del movimiento divino que hace que todo hombre vea en su prójimo a Dios.  El carácter de inmediatez se refiere a que la caridad se ejerce en el  momento presente, respondiendo al llamado del corazón que sabe ver en el que sufre necesidad, a Cristo.  El carácter de gratitud se refiere  a que el amor es gratuito, no busca recompensas. 

      Además, el autor nos señala quiénes son los  responsables de la acción caritativa.  Primero establece que es la Iglesia misma, y clarifica que la iglesia somos todos.  Lo importante es que debemos dejarnos guiar por la fe, trabajar con la Iglesia, mantener un encuentro con Cristo y practicar la humildad.  Resalta, como punto focal de su ensayo, a los que tienen su vida consagrada como los protagonistas de la caridad.  Estos deben seguir a Cristo a través de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia.  De este modo quedan en una mayor libertad para imitar a Jesús.

     Este ensayo fue presentado de forma clara, ya que define caridad en términos de lo que es para toda la Iglesia y luego hace lo propio en términos de lo  que es para los que consagran sus vidas al ejercicio de la caridad.  Por otro lado,  al leerlo podemos extraer sus ideas fundamentales  en un periodo de tiempo razonable.  El uso de subtítulos sirve de guía para desarrollar un resumen adecuado de lo planteado.  Las fuentes de referencia y las notas alcalce son otros  recursos que utilizó el autor que dan confiabilidad a su escrito.

      Como debilidad del artículo, debo mencionar lo que a mi juicio es una repetición innecesaria.  Me refiero al hecho de que el autor define dos veces las propiedades que deben  acompañar el ejercicio de la caridad.  En la primera ocasión, las define para toda la Iglesia y en la segunda para los que consagran su vida al ejercicio de la caridad. 

     Concuerdo con el autor en el planteamiento de que los que han consagrado su vida a Dios deben ser los protagonistas de la caridad  porque el preparase para poner de manifiesto este don requiere tiempo y entrega total al mandato de Dios de amar.  También concuerdo con él en que hoy día hay una gran necesidad de que todos los cristianos demostremos nuestro amor a Cristo en nuestro trato a los más necesitados.  Entiendo que muchos estamos confundidos por la diversidad de opiniones en cuanto a qué es la caridad y si hay un límite para ésta.  Por ejemplo, puede ser contradictorio el mensaje cristiano de que debemos ganar el pan de cada día con el sudor de nuestra frente (trabajando) y el mensaje de que debemos compartir lo que obtenemos con nuestro trabajo con  aquellos que no trabajan. 

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