Critique “La pena capital: un análisis ético” por Rosalina Zeda

Rosalina Zeda Domenech

Titulo:                                      La pena capital: un análisis ético

Autor:                                      Thomas D. Williams

Año:                                         2005

Título de la revista:                  Ecclesia

Volumen y número:                 XIX  Núm. 4

     El ensayo, La pena capital: un análisis ético,  se relaciona con la dignidad humana porque trata sobre la imposición legal del castigo más cruel (privación de la vida) que se le pueda aplicar a un ser humano que haya cometido un crimen.  Precisamente, el derecho inalienable a la vida es el aspecto fundamental de la dignidad humana.  Todo ser humano, por su condición de ser único, racional y libre posee como máximo tesoro la vida, que también es única.

     El autor de este artículo, Thomas D. Williams, se desempeña como Decano de la Facultad de Teología en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum en Roma.  Williams entró a la Congregación de los Legionarios de Cristo en 1985 y fue ordenado sacerdote el 25 de noviembre de 1994, en México.   Su crecimiento en la fe católica le sirve como marco de referencia para el desarrollo de este ensayo. 

     Para elaborar y dar validez a sus ideas en torno a la pena capital, Williams (2005)  utiliza una vasta cantidad de fuentes de gran prestigio.  Entre estas se destacan: los textos bíblicos del Antiguo Testamento y del  Nuevo Testamento, las encíclicas (Evangelium Vitae, Gaudium et Spes, Donum Vitae), el Catecismo de la Iglesia Católica, algunos textos de teólogos reconocidos y algunas conferencias y discursos. 

      Ante tan debatido tema, el autor se reafirma constantemente (a través de todo el ensayo) en contra de la pena capital.  Este se circunscribe a contestar tres preguntas sobre el tema.  Estas son: ¿Es la pena capital justa?, ¿Es la pena capital legal? y ¿Es la pena capital conveniente?  Ante estas preguntas, Williams (2005) concluye que la pena capital no es justa, es legal ante la ley de los hombres pero no es conveniente. 

     Resumiendo este articulo, Williams (2005) concluye que la pena capital corresponde a una cierta acepción de justicia, pero a una justicia que es insuficiente como principio para ordenar la sociedad, porque no toma en cuenta la dignidad de la persona.  Para esto, el autor hace referencia a las palabras del Papa Juan Pablo II, cuando éste expresó que la justicia sola no es suficiente, que ésta necesita el poder del amor.

      En cuanto a la legitimidad de la pena de muerte, este concluye que es legítima únicamente en caso de necesidad absoluta.  Esto es, cuando ningún medio es suficiente para neutralizar a un agresor injusto que amenaza la vida de los ciudadanos. Aunque concluye esto, puntualiza que hoy día las diferentes culturas poseen  mecanismo para neutralizar a un criminal de esta magnitud sin quitarle la vida. 

     Por último, Williams (2005) concluye que la pena de muerte no es conveniente porque no remediaría nuestros males sociales.  Su efecto sobre la criminalidad sería insignificante.  Al contrario, iría en contra de la cultura de vida, donde se quiere resaltar la dignidad humana como asunto primordial a salvaguardar por nuestra raza en la actualidad. 

     Luego de este resumen puedo dar fe de que este artículo ha sido presentado de modo organizado y con un lenguaje sencillo y claro.  El haber delimitado el tema a tres preguntas (¿justa?, ¿legitima?, ¿conveniente?) permite que el lector siga la línea de pensamiento del autor circunscribiéndose a estas ideas.  Además, el autor fue resumiendo cada contestación a cada pregunta al final de su exposición, lo cual nos ayuda a entender las ideas centrales que él nos quiso transmitir.    Otro elemento que fortalece este artículo es la vasta cantidad de fuentes de referencias que el autor utilizó para dar sostenimiento a sus ideas.

     Como única debilidad, a mi juicio, encontrada en este artículo, señalo el hecho de que el autor no profundizó en el aspecto del dolor y sufrimiento de las victimas de los crueles  asesinos.  A mi entender este punto merece ser discutido ampliamente cuando se habla sobre la pena de muerte, ya que muchos de sus defensores basan sus planteamientos en que las victimas necesitan ver que el padecimiento sufrimiento por ellos (as) sea pagado por quien cometió el delito con una pena similar.

     Concuerdo con todos los planteamientos del autor.  La forma de él explicarlos y fundamentarlos me ayudan a estar más segura de mis convicciones.  Aunque debe puntualizar que lo que más me ha hecho repudiar la pena capital es la cantidad de inocentes y menores de edad que han perdido su tesoro más preciado, su vida, por este incoherente proceder.  A esto añado la cantidad de personas que por su poder económico burlan la ley vilmente y la cantidad de pobres que no han tenido derecho ni siquiera a una representación legal adecuada.  El ser humano, por su imperfección no puede producir un sistema legal perfecto.  Por lo tanto, sólo Dios en su perfección puede quitar la vida a cada uno de nosotros, porque es Él quien nos las dio.

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