Critique – Zobeida Torres Torres

Titulo del artículo: ”Dignidad en el Morir”

Autor: F. Javier Elizari

Año: 2002

Titulo de la Revista Profesional de Teología: Moralia

Volumen y número: Vol. XXV Núm. 96

 

Relación entre el artículo y la Dignidad del Ser Humano: En el artículo “Dignidad en el morir”, el autor expone que el control de la muerte, como el de nacimiento, es cuestión de dignidad humana. Un aspecto central de la dignidad humana reside en la capacidad de la persona para dirigir su vida. La muerte, mirada antes desde el prisma de la voluntad de Dios, del destino, quiere convertirse en un acto de libertad, en un ejercicio de dominio y de control humano.

El autor nos habla de que la dignidad humana es una piedra angular de la ética. También, expone que toda persona posee una dignidad inalienable, en la cual todos los seres humanos somos iguales. El ser humano tiene derecho a la muerte digna o sea a que éste pueda seleccionar el modo de vivir, su etapa última de vida y exclusivamente en el momento de la muerte. Lo antes mencionado incide en la calidad de vida que merece la persona en sus relaciones y puede ser incluido de alguna forma como exigencia de la dignidad.

Además, la muerte es un acto importante en la vida de las personas y éstas tienen el derecho de asumir su condición o enfermedad con la mayor conciencia posible, lejos del sistemático ocultamiento.

 

El marco de referencia o perspectiva teológica del autor considero que es católico conservador por el contenido expuesto en el artículo. El autor defiende el derecho del ser humano a tener una muerte digna. Además, el autor hace énfasis sobre la Carta de Derechos de la Persona Moribunda, en la cual aparece recopilado el derecho a morir con paz y dignidad. También, el autor es Profesor en el Instituto Superior de las Ciencias Morales, sacerdote y los artículos escritos por éste son relacionados a la teología moralista. Entre otros, Elizari menciona que la Iglesia Católica es seguramente la entidad religiosa más conocida en el mundo como representante de los derechos de la persona moribunda. El autor utiliza para su artículo algunos documentos oficiales de la Iglesia Católica, los cuales tienen relación con las cuestiones éticas relacionadas a los enfermos graves y murientes.

Las fuentes principales utilizadas por el autor son diversos textos relacionados a la dignidad en el morir, carta de derechos del paciente y propuestas de ley referidas a la muerte digna. Entre otros, el autor hace referencia de algunos documentos oficiales de la Iglesia Católica, en las cuales se encuentran las encíclicas, conferencias episcopales y cartas apostólicas.

La posición del autor se centra en la importancia de la dignidad del ser humano en la etapa final de su vida. Además, el autor expone que no se debe privar a ningún ser humano de su dignidad esencial o reducírsela. El respeto a la dignidad ante la muerte consiste, de modo especial, en ayudar a reconstruir vínculos profundos en el paciente. También, nos menciona que la tradición cristiana apuesta decididamente por la dignidad de todo ser humano al que, desde su perspectiva religiosa propia, presenta como ser creado por Dios a su imagen y semejanza, objeto de su amor y llamado a la comunión de vida con él como hijo suyo.

La expresión “muerte digna”, que asocia el rostro poco grato de la muerte a un adjetivo atrayente, no encuentra acogida en quiénes no desean pensar en este hecho, ni aún presentándola como digno. Pero, poco a poco se ha introducido en nuestra sociedad, como señal de un anhelo, de una aspiración noble, quizás también de un déficit que se desea subsanar. Según, Elizari, el morir hoy corre el riesgo de muchas indignidades, está muy amenazado en su humanidad, en otras palabras en su dignidad.

Además, el autor señala que es de suma importancia que la sociedad preste servicios a la dignidad de la persona en el final de su vida: ofrecerle cauces para su autonomía y así poder salir de situaciones duras y prestarle generosamente su solidaridad para que las situaciones no sean tan insoportables como para acudir a un ejercicio tan radical de la autonomía. La eutanasia y el suicidio asistido son defendidos por unos como posibilidades morales y legales en nombre de la dignidad de la persona. Para otros, tales prácticas son una violación de la misma. La autonomía de la persona es un elemento importante de su dignidad. La solidaridad es la necesidad fundamental del enfermo moribundo. Elizari, expresa que la solidaridad, por muy generosa que sea, nunca logrará evitar retos decisivos a la libertad.

Resumen: En el artículo:”Dignidad en el morir”, el autor F. Javier Elizari comienza dando una definición en el aspecto social, moral y como valor de la persona de lo que es la dignidad. Utiliza diferentes fuentes y filósofos para hacer estas definiciones. Algunas de estas fuentes son: Diccionario de Real Academia Española, filósofos como: Aristóteles y Kant, Enciclopedias, encíclicas y conferencias episcopales.

La dignidad humana es una realidad siempre abierta ya que se modifica y enriquece con el paso del tiempo y con la aparición de nuevas circunstancias y contextos. La dignidad puede apreciarse de modos diferentes según se le mire desde afuera o desde el interesado.

La eutanasia y el suicidio asistido son defendidos por unos como posibilidades morales y legales en nombre de la dignidad de la persona. Para otros, tales prácticas son una violación de la misma. La autonomía de la persona es un elemento importante de su dignidad.

En nuestra sociedad está muy extendido el pensamiento contrario: la eutanasia es la violación de la dignidad humana. La Iglesia Católica es seguramente la entidad religiosa mas conocida en el mundo como representante de esta posición.

En la reivindicación de la eutanasia, la autonomía aparece ordinariamente en un lugar destacado. Algunos cuestionan que sea ésta la base para demandar la moralidad y legalidad de la eutanasia y el suicidio asistido.

La dependencia es un elemento que pertenece a la esencia y a la dignidad del ser humano no menos que la autodeterminación. La capacidad de autodeterminación es un don que llega a través de los padres y en última instancia, de Dios. El camino hacia la autodeterminación está marcado en los primeros años por una fundamental heterodeterminación. La dignidad del anciano, del enfermo, del muriente consiste en poderse aceptar en la propia caducidad y en las propias limitaciones. A medida que uno se acerca a la muerte, se ve más reducido a la dependencia y a la heterodeterminacion.

Durante la enfermedad, al final de la vida humana, probablemente los vínculos positivos con familiares, amigos y profesionales sanitarios, contribuyen más a la vivencia de la dignidad personal por parte del paciente. El respeto a la dignidad ante la muerte consiste, de modo especial, en ayudar a construir vínculos profundos con el paciente.

Fortalezas del artículo: El autor utiliza diferentes puntos de vista (cristiano, secular y legal) para sostener el tema de la dignidad en el morir. Además, hace uso de diversos textos, documentos oficiales de la Iglesia Católica, conferencias episcopales y propuestas de ley referentes a la muerte digna.

Debilidades del artículo: Considero como debilidad del artículo el hecho de que el autor no utilizó estadísticas e investigaciones científicas, las cuales reflejen y justifiquen, el tema de la dignidad en el morir.

El autor logró convencerme de su tesis ya que entiendo que las diversas actitudes en torno a la relación entre dignidad y muerte del hombre pueden reducirse a dos posiciones. Por un lado, se proclama la dignidad intangible de toda vida humana, incluso en el trance de morir. Todas las vidas humanas, en toda su duración, desde la concepción a la muerte natural, están dotadas de una dignidad intrínseca, objetiva, poseída por igual para todos.

Además, el autor señala que la otra perspectiva afirma que la vida humana es un bien precioso, dotado de una dignidad excelente, que se reparte en medida desigual entre los seres humanos, y que, en cada individuo, sufre fluctuaciones con el transcurso del tiempo, hasta el punto de que extinguirse y desaparecer. La dignidad consiste en calidad de vida, en fundada aspiración a la excelencia. Cuando la calidad decae por debajo de un nivel crítico, la vida pierde su dignidad y deja de ser un bien altamente estimable. Sin dignidad, la vida del hombre deja de ser verdaderamente humana y se hace dispensable o sea esa vida ya no es vida. Entonces, anticipar la muerte es la solución apetecible cuando la vida pierde su dignidad.

Interesantemente, las actitudes pro-vida y pro-eutanasia coinciden en un punto capital, la condena del encarnizamiento terapéutico que, además de ser mala medicina, es siempre un grave atentado a la dignidad del moribundo.

El autor en el artículo nos señala como la encíclica Evangelium Vitae nos habla de la dignidad humana. La Encíclica Evangelium vitae, resalta, sobre fuentes bíblicas, la dignidad de todo el recorrido temporal de cada vida humana. También, nos habla de la dignidad del niño aún no nacido y del prestigio y veneración que rodea a la vejez. La suprema debilidad de Cristo en la Cruz no sólo es la plena revelación del Evangelio de la vida, sino que es justamente el momento que revela su identidad de Hijo de Dios y que manifiesta su gloria. En fin, la muerte natural del hombre no es una desgracia y hay que cuidar su dignidad hasta el final.

Zorbeida Torres Torres

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