Critique – Milagros Patiño

  1. Título del artículo: “El desarrollo sostenible”

  2. Autor: Mons. Renato R. Martino

  3. Año: 2003

  4. Título de la revista profesional de teología: Ecclesia

  5. Volumen y número: XVII- núm. 3

  6. ¿Cuál es la relación entre el artículo y la dignidad del ser humano?

A través de este artículo, el autor busca concienciar al mundo sobre el sufrimiento diario que viven miles de personas alrededor del mundo, a causa de la violencia, el hambre, la pobreza, y la enfermedad. A su vez buscar despertar conciencia sobre las consecuencias negativas para la humanidad que resultan de la degradación de algunos recursos naturales básicos, tales como el agua, el aire y la tierra, producida por un progreso económico y tecnológico que no conoce de límites.

Esta situación atenta contra la dignidad humana ya que todos estos recursos fueron creados por Dios para el disfrute del hombre. Hay que señalar que al ser creados a su imagen y semejanza se nos otorgó superioridad y señorío sobre todo lo creado por él pero, también tenemos que recordar que se nos dotó de inteligencia y discernimiento. Esta inteligencia y discernimiento tenemos que utilizarla para no atentar contra la creación de Dios, es decir, contra nosotros mismos.

En él se discute sobre un concepto que ya es parte de nuestra historia; el desarrollo sostenible, entendiéndose que este desarrollo tiene que dar frutos que nutran a la humanidad entera, en otras palabras que el ser humano debe ser el centro de interés del desarrollo sostenible: “Colocar al ser humano en el centro del interés por el ambiente es realmente el camino más seguro de salvaguardar la creación.”

La promoción de la dignidad humana está ligada al derecho al desarrollo y al derecho a un ambiente saludable, puesto que estos derechos iluminan las dinámicas de las relaciones entre el individuo y la sociedad; y esto estimula a su vez la responsabilidad del individuo hacia sí mismo, hacia los demás, hacia la creación y por último hacia Dios.

La Santa Sede afirma su interés por tres pilares del desarrollo, interdependientes y que se refuerzan mutuamente: el económico, el social y el ambiental y su contribución al verdadero desarrollo integral y a la promoción del bienestar de todos los pueblos. Es deber del gobierno colocar a las personas en el centro de todo lo que hace, dándoles la posibilidad de salir al encuentro de sus necesidades y de realizar todas su potencialidades.

En cuanto a la ecología humana y desarrollo sostenible este señala los problemas de naturaleza ética y moral que se vive en cuanto al consumo y producción que se vive principalmente en los países industrializados y que ponen en riesgo no solo la ecología física, sino también la “ecología humana”, que descansa principalmente sobre la seguridad y la salvaguardia de las condiciones morales en las actividades del ser humano sobre el ambiente humano.

La tierra y sus recursos son parte de la herencia común de toda la humanidad. En esta verdad debe descansar el fundamento del desarrollo sostenible. De manera que busquemos el bien común y el bienestar espiritual. Su santidad Juan Pablo II hace un llamado a la solidaridad y a la “globalización de la solidaridad” que no es otra cosa que prestar atención a las necesidades de los demás y no permanecer indiferentes a otro miembro de la familia humana, especialmente con aquellos que carecen de empleos, educación, habilidades literarias y que tienen pocas o ninguna posibilidad de progreso económico.

Nos desafía a vencer por fin el subdesarrollo deshumanizante y el sobredesarrollo qué ve a las personas como meras unidades económicas en un sistema de consumo. Todo desarrollo debe contribuir tanto en lo material como en lo espiritual.

Luchar contra la pobreza requiere de un gobierno comprometido con la subsidiaridad y el bien común. En una auténtica familia el fuerte no domina; al contrario, los miembros débiles, precisamente por su debilidad, son los más aceptados y servidos. Podemos entonces concluir que solo cuando se tenga en cuenta las necesidades de todos los miembros de la familia globalizada podremos movernos hacia la realización de una vida mejor. En respuesta al egoísmo y la indiferencia, el “don de sí” (base para la acción a favor de un desarrollo humano integral), asegura, en último término, el bienestar de los demás y de las futuras generaciones, contribuyendo así al desarrollo sostenible.

  1. ¿Cuál es el marco de referencia o perspectiva teológica del autor?

El autor presenta y discute su artículo desde una perspectiva Cristo céntrica y un marco católico conservador, sustentándose en el amor hacia el prójimo, al que fuimos llamados por Dios y en el deber, que cómo criaturas suyas tenemos, de proteger y cuidar todos los recursos creados por él.

8. ¿Cuales son las fuentes principales que utiliza el autor?

El artículo escrito por Monseñor Renato R. Martino está basado en la Declaración Conjunta sobre Religión, Ciencia y Desarrollo firmada el 10 de junio de 2002 por su Santidad el Papa Juan Pablo II y el Patriarca Ecuménico, su santidad Bartolomé I., la encíclica, “Centesimus annus,” y el discurso a la Asamblea General de las naciones unidas en la sesión de su quinquagésimo aniversario, 5 de octubre de 1995.

9. ¿Cuál es la posición principal del autor?

La posición del autor es que el fundamento del desarrollo sostenible debe ser siempre el ser humano y que su fin debe ir dirigido a proteger, lo que llama, la familia humana. Actuando con conciencia ética y moral, respetando siempre los derechos humanos y buscando a su vez la subsidiaridad y el bien común.

10. Haga un resumen breve de los planteamientos del autor.

El autor plantea la problemática que se está viviendo en relación al desarrollo desenfrenado en el que no se toma en cuenta al ser humano ni a los recursos naturales básicos que se están viendo afectados debido al subdesarrollo deshumanizante y al sobredesarrollo. A su vez plantea la manera de subsanar este daño a través de solidarizarnos con aquellos que son los más afectados y que el gobierno no toma en cuenta, como por ejemplo las mujeres, los enfermos, los niños que carecen de oportunidades educacionales y los pobres que no solo carecen de dinero sino que también están incapacitados para realizar el potencial que han recibido de Dios.

11. ¿Cuales son las fortalezas del artículo?

La mayor fortaleza del artículo es que logra su cometido que es enfrentarte con la realidad que viven miles de hermanos alrededor del mundo y te lleva a concienciar en el deber que como cristianos todos tenemos que es pensar y actuar en favor del más necesitado y tomar acción a favor de un desarrollo humano integral. El argumento es claro, lógica y consistente con la Doctrina Social de la iglesia, a este respecto, la Santa Sede continua afirmando su serio interés por los tres pilares del desarrollo, interdependiente y que se refuerzan mutuamente: el económico, el social y el ambiental y su construcción al verdadero desarrollo integral y a la promoción del bienestar de todos los pueblos. El mismo está fundamentado en documentos oficiales de la iglesia, como por ejemplo la encíclica “Centesimus annus” de su Santidad Juan Pablo II y aunque no hay citas de las sagradas escrituras en el artículo, el autor hace continuamente mención al amor de Dios y de la iglesia.

 

12. ¿Cuales son las debilidades del artículo?

La mayor debilidad del artículo es que el medio de comunicación, en este caso la revista Ecclesia, no está tan accesible a muchas personas. Lamentablemente no todo el mundo la conoce y no todo el mundo la lee y estos son artículos que a mi entender, deben publicarse por ejemplo en una revista o periódico que tenga mayor alcance, por ejemplo en las ediciones especiales que se publican los Domingos en un periódico como El nuevo Día.

13. ¿El autor logró convencerte de su tesis o no y por qué?

El autor, sí logro convencerme ya que a través de su artículo me puso frente a una realidad que vemos todos los días, pero que preferimos no ver. La lectura de su artículo me llevó a través de un recorrido por los lugares marginados que lamentablemente nosotros, los que nos llamamos cristiano, dejamos en el olvido. Tocó a mi conciencia para hacerme entender que aunque sí es deber del gobierno luchar contra la pobreza, también es deber mío ser parte de ese esfuerzo porque solo así lograremos erradicar la pobreza, proteger el ambiente, promover los derechos humanos y conseguir el pleno respeto de la dignidad humana que todos compartimos.

Milagros Patiño

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